Sacasil: el camote que forma parte de la tradición de los hueseros mexicanos

Sacasil: el camote que forma parte de la tradición de los hueseros mexicanos

Una raíz de apariencia sencilla que guarda una historia dentro de la herbolaria tradicional

Bajo la tierra, entre raíces y plantas que muchas veces pasan desapercibidas, se encuentran algunos de los elementos más interesantes de la herbolaria mexicana.

El sacasil es uno de ellos.

A primera vista puede parecer simplemente un camote de color café. Sin embargo, de esta raíz nace una planta de crecimiento tipo enredadera y, durante generaciones, su parte subterránea ha formado parte de diferentes prácticas de la medicina tradicional mexicana.

Uno de los usos tradicionales más conocidos del sacasil está relacionado con golpes, torceduras, dolores y, especialmente, con las prácticas de los hueseros alrededor de las fracturas.

En Raíces Mexicanas creemos que cada planta guarda una historia y que los conocimientos que hemos recibido de generaciones anteriores merecen ser compartidos y preservados.

Hoy queremos conocer la historia de una de esas plantas que, aunque quizá no sea tan conocida como otras hierbas medicinales, ocupa un lugar muy particular dentro de la tradición mexicana.

¿Qué es el sacasil?

El nombre común “sacasil” puede utilizarse para distintas plantas dependiendo de la región de México. Entre las referencias etnobotánicas se encuentra Anredera scandens, una planta perteneciente a la familia Basellaceae, cuyos rizomas han sido registrados en México por su uso tradicional relacionado con fracturas y heridas.

Se trata de una planta de crecimiento trepador o enredadera, mientras que debajo de la tierra desarrolla una estructura engrosada conocida comúnmente como camote o raíz.

Es precisamente esta parte subterránea la que ha despertado mayor interés dentro de la herbolaria tradicional.

El camote puede presentar una apariencia sencilla, de tonos cafés y forma irregular, pero posee una característica muy particular: cuando se corta y se machaca, puede adquirir una consistencia viscosa y adherente.

Esta característica ha sido aprovechada tradicionalmente para preparar emplastos o cataplasmas.

¿Por qué se conoce como el “camote” del sacasil?

Cuando hablamos de sacasil, muchas veces la imagen que viene a la mente no es la de una planta completa, sino la de ese camote que se encuentra bajo tierra.

La parte utilizada tradicionalmente es la estructura subterránea de la planta. Al extraerla, puede tener una apariencia similar a la de otros tubérculos o raíces engrosadas.

Sin embargo, su textura permite reconocer una de sus características más particulares.

Al partirla y machacarla, el material adquiere una consistencia que facilita extenderlo sobre una superficie y mantenerlo adherido.

Esta característica no es solamente una curiosidad: forma parte de la manera tradicional en que se ha preparado para su aplicación.

El sacasil y la tradición de los hueseros

En diferentes regiones de México, los hueseros han formado parte de las prácticas tradicionales destinadas al cuidado de personas que sufrían golpes, torceduras, luxaciones o fracturas.

Su conocimiento no se limitaba a una sola planta.

Los registros etnobotánicos muestran que los hueseros utilizaban diferentes recursos vegetales y técnicas tradicionales, dependiendo de la región y de la naturaleza de la lesión.

Dentro de estas prácticas aparece el sacasil.

Una investigación etnobotánica sobre raíces medicinales comercializadas en el Mercado de Sonora de la Ciudad de México registra a Anredera scandens, identificada como sacasil, y señala el uso tradicional de sus rizomas para fracturas y heridas.

Esto nos permite entender que la relación entre el sacasil y los huesos no es simplemente una creencia reciente o una afirmación comercial: forma parte de conocimientos tradicionales que han sido documentados por investigadores.

La cataplasma de sacasil

Una de las formas tradicionales más interesantes de utilizar el sacasil es mediante una cataplasma.

Una cataplasma es una preparación vegetal que se coloca sobre una zona determinada del cuerpo para mantener el material en contacto con la piel.

En el caso del sacasil, los registros tradicionales describen que el camote puede partirse y machacarse para obtener una preparación de mayor cobertura y facilitar su aplicación gracias a su viscosidad y adherencia. Posteriormente, el emplasto podía mantenerse en su sitio mediante un vendaje.

La textura del sacasil es, por lo tanto, una parte importante de su historia.

No se trata únicamente de machacar una raíz porque así lo indica una receta tradicional. Su consistencia hace que el material pueda extenderse y adherirse, lo que explica por qué esta planta encontró un lugar particular dentro de este tipo de preparaciones.

¿Para qué se ha utilizado tradicionalmente?

Los registros tradicionales relacionan el sacasil con diferentes molestias y lesiones del sistema musculoesquelético.

Entre los usos registrados se encuentran:

  • Dolores de rodillas.
  • Dolores de espalda.
  • Dolores de cintura.
  • Torceduras.
  • Esguinces.
  • Golpes.
  • Fracturas.

La publicación de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Jalisco recoge estos usos tradicionales y describe también la preparación del camote como emplasto.

Es importante recordar que estos son usos pertenecientes a la medicina tradicional y que pueden variar de una comunidad a otra.

La manera de utilizar una planta también forma parte de la cultura de cada región.

¿De dónde viene la idea de que el sacasil “suelda los huesos”?

Probablemente este sea el aspecto más conocido del sacasil.

Dentro de la tradición de los hueseros, se ha considerado que determinados preparados vegetales podían ayudar durante la recuperación de una lesión.

En el caso del sacasil, algunos registros tradicionales recogen expresiones relacionadas con que el emplasto “suelda” el hueso.

Esta expresión debe entenderse dentro del contexto de la medicina tradicional.

Una fractura es una lesión que requiere una valoración adecuada para determinar su gravedad, ubicación y tratamiento. La inmovilización y, en determinados casos, otros procedimientos médicos son fundamentales para permitir que un hueso se recupere correctamente.

Por eso, cuando hablamos del sacasil, podemos preservar y contar la tradición sin convertirla en una promesa médica.

El valor de esta planta también está en la historia que nos permite conocer.

Una tradición que combina plantas, preparación e inmovilización

Algo que resulta particularmente interesante en los registros tradicionales es que el uso del sacasil no aparece necesariamente de manera aislada.

En algunas prácticas documentadas, el huesero primero revisaba la zona afectada, preparaba la lesión y posteriormente colocaba el emplasto elaborado con el camote machacado. Después se realizaba una inmovilización mediante entablillado y vendaje.

Esto nos muestra que la medicina tradicional también estaba formada por conocimientos y procedimientos.

No era simplemente “poner una planta”.

Existían personas especializadas, técnicas de preparación, formas de aplicación y conocimientos transmitidos de generación en generación.

Los hueseros ocupaban precisamente ese lugar dentro de muchas comunidades.

La textura que hace diferente al sacasil

Una de las características que más llaman la atención cuando se conoce el sacasil es su textura.

Al cortar y machacar el camote, se obtiene una preparación viscosa y adherente.

Esta propiedad facilita que pueda extenderse sobre una superficie y permanecer en contacto con ella.

En registros tradicionales de Jalisco se menciona precisamente esta viscosidad y adherencia como una de las razones que facilitan la aplicación del camote machacado.

Para quienes nunca han visto el sacasil, esta característica puede resultar sorprendente, especialmente porque el camote seco o entero no necesariamente permite imaginar la textura que desarrolla al prepararlo.

¿Qué sabemos actualmente sobre el sacasil?

El sacasil no cuenta con el mismo nivel de investigación científica que plantas mucho más estudiadas, como el romero o la lavanda.

Sin embargo, eso no significa que no haya sido objeto de investigación.

En México se han realizado estudios relacionados con Anredera scandens, incluyendo investigaciones fitoquímicas y trabajos académicos sobre sus metabolitos secundarios. La UNAM registra, por ejemplo, una investigación dedicada al cultivo in vitro de esta especie y a la identificación de sus metabolitos secundarios.

También existe un trabajo de investigación publicado en Phytochemistry sobre un compuesto aislado de Anredera scandens.

Estos trabajos nos ayudan a conocer mejor la planta, pero todavía no permiten convertir los usos tradicionales del sacasil en afirmaciones médicas definitivas.

Y esto es importante porque nos permite mantener dos cosas al mismo tiempo: respetar el conocimiento tradicional y ser cuidadosos al hablar de sus propiedades.

Una planta que nos habla de la memoria de la herbolaria mexicana

Quizá uno de los aspectos más interesantes del sacasil no sea solamente su uso.

Es la historia que existe alrededor de él.

Durante generaciones, las comunidades aprendieron a reconocer las plantas que crecían a su alrededor, a identificar las partes que podían utilizar, a conocer sus texturas, sus preparaciones y sus diferentes formas de aplicación.

Ese conocimiento no apareció de un día para otro.

Fue observado, utilizado y transmitido.

El sacasil es un ejemplo de cómo una raíz aparentemente sencilla puede formar parte de un conocimiento mucho más amplio sobre las plantas y el cuidado tradicional.

Un uso responsable también forma parte de la herbolaria

En Raíces Mexicanas valoramos los conocimientos tradicionales y buscamos compartirlos sin perder de vista la importancia de utilizarlos de manera responsable.

El sacasil forma parte de una tradición relacionada con golpes, dolores, torceduras y fracturas. Sin embargo, una fractura puede ser una lesión grave y requiere valoración profesional.

Una cataplasma tradicional no debe utilizarse como sustituto de una evaluación médica, especialmente cuando existe una fractura, una deformidad, una herida profunda, dolor intenso, pérdida de movimiento o inflamación importante.

El objetivo de compartir estos conocimientos es acercarnos a la historia y a las prácticas de nuestra herbolaria, no sustituir la atención que una lesión pueda requerir.

El sacasil y una tradición que merece permanecer

El sacasil nos recuerda que la herbolaria mexicana está formada por mucho más que una lista de plantas y sus supuestos beneficios.

Detrás de cada planta existen personas, regiones, formas de preparación, historias y conocimientos transmitidos a través del tiempo.

El camote del sacasil, con su particular textura viscosa y adherente, forma parte de una de esas historias.

Su relación tradicional con las cataplasmas y con el trabajo de los hueseros nos permite acercarnos a una parte de la medicina tradicional mexicana que durante generaciones formó parte de la vida de muchas comunidades.

En Raíces Mexicanas queremos contribuir a que estos conocimientos no se pierdan.

Porque conservar nuestras raíces también significa recordar las plantas que acompañaron a nuestros antepasados y comprender las historias que existen detrás de ellas.

Conoce nuestro sacasil

Si quieres conocer esta raíz y descubrir más sobre una de las plantas que forman parte de la herbolaria tradicional mexicana, puedes conocer el sacasil de Raíces Mexicanas.

Próximamente disponible en nuestra tienda en línea.

Los usos descritos en este artículo corresponden a prácticas y conocimientos registrados dentro de la medicina tradicional y la etnobotánica mexicana. La información presentada busca preservar y compartir estos conocimientos y no pretende presentar al sacasil como un medicamento ni sustituir la valoración o el tratamiento de profesionales de la salud.